CUBA


Ambar Motors inició sus operaciones en 1939, con la distribución en Cuba de las líneas de vehículos Chevrolet y Cadillac de General Motors. Las instalaciones de Ambar Motor en Infanta y 23, incluían un amplio salón de ventas, un taller de reparaciones y un gran almacén para las piezas de repuestos.

El Centro Técnico de la Vía Blanca, reconocido en toda la isla por sus avances tecnológicos, se encargaba del ensamblaje de los vehículos Opel y todoterreno de Toyota.

En 1959, al erradicarse la propiedad privada en Cuba, Ambar Motors y sus compañías afiliadas fueron confiscadas por el gobierno de Fidel Castro. Poco después de esto, la familia Barletta salió de Cuba, junto a una parte de sus empleados, quienes fielmente continuaron laborando para sus empresas tanto en Puerto Rico como en República Dominicana.